martes, 5 de marzo de 2013

CRÓNICA DE LA II MEDIA MARATÓN VILLA Y PUEBLA DE GUADALUPE


CRÓNICA DE LA II MEDIA MARATÓN VILLA Y PUEBLA DE GUADALUPE



Bueno compañeros, el domingo 24 de febrero nos desplazamos dos componentes del club, Pesqui y Pedro, el que suscribe, a la II Media Maratón por Montaña Villa y Puebla de Guadalupe, media maratón de 22,2 kms las cosas hay que decirlas como son. Y como no podía ser de otro modo salimos vivos y  dejamos alto el pabellón del club, sobre todo gracias a Pesqui nuestro secretario que hizo un pedazo de marca. La mañana amaneció fresca pero soleada, sin viento, una mañana perfecta para correr.

Muy bonito lugar de entrega de dorsales, la “Iglesia antigua” que forma parte del Monasterio de Guadalupe, frente al parador, buena organización en la distribución de dorsales, con varias mesas. La única pega la manía de recoger la licencia federativa hasta el final de la carrera ¿Verdad Pesqui?.

La salida fue desde la plaza de Poniente, pasando por la Plaza Mayor, e inmediatamente nos meten por una de las calles más típicas de Guadalupe, la calle Sevilla, más conocida como la calle de las flores, por donde nos sacan del pueblo, y comienza “el baile”.

La carrera tuvo el mismo recorrido que la edición de 2012, cuestas arriba, cuestas abajo, recuestas arriba y “cuestones” para abajo y por encima de todas ellas  (muchas) hay que resaltar tres: la cuesta entre las ermitas, la cuesta para alcanzar la Presa de Mato (ay mi madre) y la del km 20 “cuesta de la horca”.

Transita por un entorno espectacular, rodeados de robles, castaños y jaras, las panorámicas son extraordinarias y con las lluvias de estos días atrás el agua corría por todos lados; en dos o tres ocasiones (no recuerdo cuántas veces porque iba muy deprisa y no me acuerdo) tuvimos que saltar arroyos. La única sorpresa de la partida fue el "mardito barro", que sobre todo entre los kms. 2 y 5 puso a prueba nuestro equilibrio...  Al principio todos a fila de a uno salvando una gran charca que cubría casi todo el lomo del gran viaducto de la via muerta, de un tren que nunca circuló; luego corriendo de puntillas como gatos para no salpicarnos (uy que me mancho) y finalmente ya lo de menos era mancharse, la prioridad era no estrellarse: íbamos patinando como esquiadores. Cómo sería el barrizal que la organización puso carteles con un "cuidado con los charcos".

Fue pasar los charcos y el barro y comienzan las cuestas, incluida la que hay desde la ermita de San Blas a la de Santa Catalina, con el único terreno un poco técnico de la carrera. El resto de trazado son caminos forestales. Una vez “coronada” la cuesta de Santa Catalina, comenzamos una de las superbajadas entre pinares, con la primera vista del Pueblo y su Monasterio. Llegamos al río Guadalupejo, y corremos paralelos a su cauce durante unos cinco kilómetros. Alcanzamos la famosa Presa del Mato y su cuesta, merece la pena culminarla solo por las vistas. Otra “bajada del 15” y de bruces con la cuesta de la horca, una autentica pared de subida.

Lo más bonito y emocionante, a parte de las vistas que ofrece la carrera , es el ambiente, durante todo el recorrido el público estuvo  arropando a los corredores, y el final de la carrera, que al pasar por la plaza de Santa Maria de Guadalupe con el Monasterio de fondo,  como en la llegada de una etapa de montaña de la vuelta ciclista, nos encontramos corriendo por un pasillo de espectadores, animando y aplaudiendo.

La participación en la carrera se redobló del año pasado a éste: 2012 - 125 participantes y 2013 - 260. La organización a pesar de llevar sólo dos ediciones de la prueba tiene el listón muy alto: la carrera está muy bien organizada, hay muchos voluntarios en la carrera, a pie y muchos en bici, estos últimos preguntando al personal sobre sus sensaciones y orientándote sobre el recorrido. Había muchísimos puestos sanitarios y numerosos avituallamientos líquidos con agua e isotónicas; el agua fresquita no, muy fría y servida en vasitos.  También pusieron un par de avituallamientos sólidos fantásticos con plátanos, pan de higos, pasas, naranja, el segundo de los cuales, y aquí pongo un "¡vayahombre!" como en la anterior edición, no tenía mucho sentido puesto que lo situaron en el km 20.


Lo mejor vino al final, tras una ducha en casa de nuestro amigo Pascual, un saludo para él, vinieron las cañitas y la comida con nuestros amigos del club de atletismo “Vegas Bajas” de Montijo, que participaron  SEIS, no como nosotros, a ver si la próxima nos animamos más.

Bueno en fin un buen domingo, una buena carrera y una buena experiencia, y lo dicho para el año que viene os tenéis que animar alguno más.

Pedro.



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